Leer es gratis

Antes de empezar: el papel nos gusta a todos, las pantallas son un infierno, nada puede sustituir la sensación de irse a la cama con un buen libro y todo eso. Pero como hoy es el Día del Libro (no de las librerías) y de momento (aunque nos encantaría) no tenemos que promocionar las novedades de nuestra propia editorial como el resto de medios, os damos algunas pistas para ejercer la sana práctica de descargarse lecturas gratis de internet.

El Kindle de Amazon

Bajarse libros no significa necesariamente piratear. De hecho, es mucho más fácil (y recomendable desde el punto de vista de la calidad de las obras) mantenerse dentro de los límites de la legalidad. La razón es que el copyright de una obra literaria caduca tras unas cuantas décadas y después esta pasa al dominio público. Como la mayor parte de los grandes autores están bien muertos, el resultado es una red saturada de obras maestras. Un ejemplo de que la descarga de libros no tiene nada que ver con la de música es que El juego del ángel, de Ruiz Zafón, aún no ha sido fusilado, algo impensable en un bestseller sonoro.

Hay muchas razones para comenzar a descargar textos. Quizá estés estudiando filosofía y no tengas dinero para comprarte todos los clásicos de Gredos, aunque te encantaría. O vivas en un país en el que el que su precio sea prohibitivo. La red es perfecta para bajarse manuales y tutoriales, echar un vistazo a obras que se comprarán (o no) más adelante, descubrir nuevos autores, practicar otros idiomas o releer algo rápidamente. Es también el refugio de aquellos que han visto cómo las librerías se convierten en un Zara donde sólo la última moda está en las estanterías, y deben recurrir a la 'larga cola' de internet para satisfacer unos gustos no mayoritarios.

La abundancia de títulos es abrumadora: sólo leerse el contenido del Proyecto Gutenberg llevaría a una persona 68 años de su vida, a razón de un libro al día. En las redes de intercambio se pueden descargar 'packs' de libros que ocupan varios cds. Ningún soporte físico puede competir con esto.

Los contenidos reflejan los gustos de los internautas: abundan la ciencia ficción, la fantasía, la autoayuda, los manuales técnicos, las obras de referencia universitarias y también los títulos liberados bajo licencias Creative Commons por sus autores. Es complicado no chocarse con todo Stephen King, Asimov o los libros de Harry Potter.

En texto plano, html, PDF, lit o incluso como audiolibros, lo ideal es utilizar un dispositivo electrónico especial para ebooks para leerlos. Como utilizan tinta electrónica y no están retroiluminados, no cansan la vista y no tienen nada que ver con una pantalla de ordenador. Aunque en Estados Unidos comienzan a hacerse su sitio, con buenos lectores como el Kindle de Amazon o los modelos de Sony (arropados además por sus respectivas tiendas online), en España aún no han llegado al gran público, y menos aún un modelo de negocio asociado a ellos.

Dónde comenzar

Algunos buenos sitios -y títulos- con los que empezar a llenar el disco duro de letras son los siguientes:

  • Proyecto Gutenberg. La idea de crear una gigantesca biblioteca humana es anterior a la red. De hecho, Michael Hart comenzó en 1971 a copiar libros en uno de los quince ordenadores de todo el mundo que después formarían los primeros nodos de internet, el de la Universidad de Illinois. Hoy incluye 25.000 libros gratis y es la referencia para los autores anglosajones cuyo copyright ha expirado. Es el lugar donde descargarse el austeniano Orgullo y prejuicio (inglés, PDF), Alicia en el país de las maravillas de (inglés, PDF) o un audiolibro de El Hombre que era jueves, de Chesterton (inglés, mp3).
  • Cervantes Virtual. A diferencia de lo que muchos creen, no tiene nada que ver con el Instituto Cervantes, sino que pertenece a una Fundación en cuyo patronato están la Universidad de Alicante y el Santander. Es el proyecto español por antonomasia, y donde están todos los clásicos. Ahí están, por supuesto, el El Quijote (html), La Regenta (html), o los sonetos de Quevedo (html) pero también buenas traducciones de clásicos anglosajones, latinos y griegos.
  • Vagos.es. Estos activísimos foros tienen una sección dedicada a los ebooks. Se sigue la misma tendencia que en música, cada vez menos enlaces a la 'mula' y más servicios de descarga directa tipo Rapidshare o Megaupload. Estos días, por ejemplo, uno puede hacerse con la colección completa de Julio Verne o con una espectacular variedad de libros de cocina. El mejor lugar para libros que aún no han pasado al dominio público.
  • Google Books. El gran buscador ha llegado a acuerdos con bibliotecas de todo el mundo para escanear y poner en la red sus fondos. También con editoriales, que promocionan ahí sus últimos lanzamientos. Está bien para buscar bibliografía sobre un autor, ojear algunas primeras páginas al estilo de Amazon y perderse dentro de miles de libros completos de todo tipo, también en español.
  • Las páginas de los autores. Como explica Juan Freire en 'Cómo entender internet en 42 libros', es lógico que las obras más influyentes para la red estén colgadas en ella, porque han sido liberadas. Por ejemplo, The Cluetrain Manifesto, Free Culture de Lessig. En español, se puede empezar por El poder de las redes, de David de Ugarte, o Copia este libro, de David Bravo.
  • También conviene darse un paseo por Wikibooks (en español, Wikilibros), un proyecto de Wikimedia, los creadores de la Wikipedia. O echar un vistazo a Memoware (con los libros listos para bajar en la PDA). O simplemente, buscar en Google o en las redes de intercambio P2P el título del libro deseado junto con la extensión 'doc', 'pdf', 'zip' o 'lit'. O encontrar por casualidad alguno de los enormes listados que abundan en la red. En cualquier caso, feliz lectura.

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